Fervor latinoamericano

Resulta pues que cuando uno – o cualquiera – se decide a escribir, debe estar listo para comenzar su propia teoría de la vida, o por lo menos para verter una verdad trascendental. Recuerdo, no sin cierta nostalgia, a mi maestra de literatura diciendo que el escritor debe tener cierto compromiso con su sociedad y con su tiempo.

No es sorpresa pues que grandes revoluciones se hayan dado en el siglo XX, ni que en el mismo hayan transcurrido sus enormes fracasos.

Parece que en este hemisferio la vida es un drama del cual nadie escapa. Y el boom latinoamericano nos dejó con esta supuesta necesidad de cambiar al mundo en menos de mil palabras.

Pero lo cierto es que el drama no es tal y que se escribe tan solo porque las letras necesitan vivir. Entendidos en esto, continuamos…